Talleres venció a Boca, le sacó el invicto y le sumó más dudas

Talleres venció a Boca, le sacó el invicto y le sumó más dudas

Gol en contra, roja de impotencia y un equipo que no reacciona.

El Xeneize hizo agua ante Talleres en Córdoba: blooper en el 2-0, expulsión a Villa por agresión y descuento tardío.

Descontrolado. Desesperado. Sin ideas. Sin plan. Con jugadores que se sacaron solos. Y con una versión preocupante. La derrota de Boca contra Talleres excede el 1-2. Es un reflejo de un equipo que no tiene timón, aunque apenas se hayan disputado tres fechas. Si ya con Central Córdoba había dejado una floja imagen, esta vez sólo el empuje del final lo salva del rótulo alarmante. Otra vez tuvo flojos rendimientos individuales y además, actitudes irresponsables, como la de Sebastián Villa, que se hizo expulsar después del segundo gol de la T por pegarle sin pelota a Gastón Benavidez. Una vez más, el salvador Langoni hizo su parte (un gol, uno más), sólo que no alcanzó para empatar.

Boca la pasó mal desde el mismísimo arranque del partido. No sólo empeoró su última actuación. Generó una todavía más inquietante. De su patrón de juego en particular y de su actitud en general. No pateó ni un tiro al arco en los primeros 60 minutos. Encima, Orsini salió lesionado a los 8’ y ni siquiera el ingreso de Merentiel cambió el escenario. Así, fue superado en todos los aspectos por un rival que jugó mejor y que también lo aplastó en espíritu, en situaciones, en todo.

Orsini, lesionado. (Fotobaires)Orsini, lesionado. (Fotobaires)

 

El equipo cordobés, de hecho, ya merecía estar en ventaja mucho antes del 1-0 de Santos, que fue convalidado por el VAR porque en primera instancia el línea Marcelo Bistocco lo había invalidado por offside del delantero de Talleres (finalmente, estaba habilitado). De hecho, el autor del 1-0 había estrellado unos minutos antes un tiro en el palo que pedía gol.

Pero lo que más expuso a Boca fue la forma en la que a T lo superó. Fue un equipo totalmente dominado y hasta desbordado. En el primer tiempo Varela tuvo que ir abajo contra Pizzini, recibió la amarilla y Pol Fernández, el capitán, lejos de poner calma, se llevó otra por protestar. Una imagen que empezó a mostrar al Xeneize desorientado y nervioso, y que la expulsión de Villa, pegándole un manotazo a Benavídez, terminó de sentenciar (también el árbitro Herrera tuvo que recurrir al VAR para sacarle la roja al punta).

La roja a Villa tras la agresiónLa roja a Villa tras la agresión

 

Para colmo, uno de los cambios que Ibarra ensayó en el entretiempo le salió mal. Equi Fernández, de hecho, reemplazó a Varela y tuvo un ingreso desafortunado. Perdió la pelota que derivó en la contra de Talleres que terminó con su gol en contra (el 0-2), ese intento de quite que se le metió a Chiquito Romero (igual, el ex Tigre luego mejoró). El que lo salvó, como pasó en el 2022, fue Langoni. El pibe, que entró por Ramírez en un escenario súper adverso, terminó marcando el descuento y pidiendo titularidad a gritos. Claro que esta vez, a diferencia de lo que pasaba el año pasado, su aporte no fue suficiente para zafar la derrota.

El que terminó el partido fue un Boca nuevo (entraron bien Zeballos y Payero), que igualmente con diez hombres no paró de sufrir cada ataque de Talleres (de la mano de un Villagra intratable y de un buen circuito ofensivo que completaron Sosa, Garro, Pizzini y Santos), pero que con el gol de Langoni se despertó y se ilusionó con un empate que casi encuentra con un cabezazo de Figal que sacó Herrera. Se acordó tarde.

La T festejó en su casa.
(FOTOBAIRES)La T festejó en su casa. (FOTOBAIRES)

 

Boca no debería quedarse con el empuje del final. Reaccionó, sí, pero perdió más que un partido. Para pelear, deberá cambiar…

Fuente: Olé