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Más peligro para el mundo: Rusia también abandona el tratado nuclear

Más peligro para el mundo: Rusia también abandona el tratado nuclear

Lo hizo horas después de que Washington rompiera este histórico pacto que acabó con la Guerra Fría.

Rusia no tardó ni un día en responder. Desde Moscú, el presidente Vladimir Putin dijo este sábado que su país se saldrá del histórico acuerdo nuclear y misilísticos que unía en una prevención común a Rusia con Estados Unidos y que selló el fin de la Guerra Fría. El Kremlin anunció, además, que empezará a fabricar nuevos misiles, entre ellos un tipo de misil supersónico terrestre.

La diplomacia rusa había pedido el viernes a Washington que presentara “pruebas” de los supuestos incumplimientos por parte de Moscú del tratado que pretexto la Casa Blanca para romper el pacto. El vicecanciller Sergei Ryabkov había dicho el viernes que la salida estadounidense del INF, como se conocen las siglas en inglés del acuerdo -Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio- era “un duro golpe al sistema que aún tenemos de control internacional de no proliferación de armas de destrucción masiva”.

El canciller estadounidense Mike Pompeo había anunciado este viernes la retirada estadounidense del histórico tratado firmado en 1987 por los presidentes Ronald Reagan y Mijail Gorbachov.

Pompeo aludió a que “las violaciones de Rusia ponen a millones de europeos y estadounidenses en mayor riesgo” y que el “deber” de Estados Unidos es “responder adecuadamente”. Tras el anuncio, Estados Unidos explicó que daba a Rusia, como prevé el INF, seis meses para cumplir con los mandamientos del tratado. Rusia reclamó pruebas de los supuestos inclumplimientos y sugirió lo que los analistas señalan: Washington busca liberarse las manos para amplificar sus arsenales y modernizarlos.

A principios de diciembre, en una reunión ministerial de la OTAN en Bruselas, Pompeo había dado 60 días a Moscú para cumplir con el acuerdo. Los europeos habían logrado que Washington diera ese plazo porque la Administración estadounidense pretendía anunciar su retirada de inmediato. Washington y la Alianza Atlántica exigen ahora a Rusia que destruya en un plazo máximo de seis meses todos los misiles y sistemas de lanzamiento de esos misiles que supuestamente violan el INF.

Este pacto es uno de los más importantes tratados de control de armas nucleares y sirvió para que los misiles nucleares rusos y estadounidenses no apuntaran al territorio del continente europeo durante más de 30 años. EE.UU. acusa a Moscú de violar el tratado con el desarrollo y despliegue de un nuevo tipo de misil (Novator 9M729), que entraría en el rango de los que prohibe el tratado, entre 500 y 5.500 km de alcance. Moscú niega tal violación y asegura que ese misil “sólo” alcanza 480 km.

La Unión Europea intentó hasta el último momento convencer a Washington para que no se saliera del tratado porque teme una nueva carrera de armamentos. La Comisión Europea pidió “preservar” el acuerdo. La ‘canciller’ europea Federica Mogherini dijo que a pesar de que los países de la UE no son parte del tratado “Europa ha sido, probablemente, quien más se ha beneficiado”. Mogherini pidió a “ambas partes” que cumplan el acuerdo: “no queremos que nuestro continente vuelva a ser un campo de batalla o un lugar en el que otros superpoderes se enfrenten”.

Alemania apuntó a Rusia como la culpable de la ruptura del tratado. Su canciller Heiko Mass dijo el viernes que “está siendo liquidado a la fuerza por un lado”. El belga Didier Reynders añadió que en Europa hay “temor a la proliferación” y a ver “el desarrollo de armas peligrosas”.

A pesar de esos movimientos europeos, el presidente Donald Trump dijo que cuenta con el apoyo de sus socios europeos. En un comunicado emitido el viernes, los países miembros de la OTAN aseguran “apoyar plenamente” a Estados Unidos como “respuesta a los riesgos significativos para la seguridad euroatlántica que plantean el ensayo, producción y despliegue de forma subrepticia” de esos misiles rusos. Los miembros de la Alianza Atlántica aseguran que “Rusia será el único responsable del fin del tratado”.

El INF fue el primer tratado firmado durante la Guerra Fría entre Washington y Moscú que prohibió toda una categoría de armas: lo misiles tierra-tierra de alcance intermedio y capacidad de cargar cabezas nucleares. En aquella época sólo EE.UU. y la extinta URSS contaban con esas armas. Actualmente los tienen también países que no están atados por ningún tratado, como China, India, Israel o Pakistán.

Fuente: Clarín

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