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Estados unidos aumenta la presencia de agentes en el extranjero

A bordo de un P-3 Orion, sobrevolando el océano Pacífico – El Departamento de Seguridad Nacional se vuelve cada vez más global.

Un estimado de 2000 empleados de Seguridad Nacional —desde agentes especiales del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas a funcionarios de la Administración de Seguridad en el Transporte— ahora están activos en más de 70 países por todo el mundo.

Cientos más están ya sea en el mar durante varias semanas cada vez a bordo de barcos de la Guardia Costera, o patrullando los cielos en busca de aviones que vuelen por el este del océano Pacífico y el mar Caribe.

La expansión ha creado tensiones con algunos países europeos que sostienen que Estados Unidos está tratando de exportar sus leyes sobre inmigración a sus territorios. Sin embargo, otros aliados están de acuerdo con el argumento de Estados Unidos sobre que su alcance extendido fortalece la seguridad internacional al prevenir que ataques terroristas, cargamentos de drogas o tráfico humano lleguen a suelo estadounidense.

“Muchas amenazas a la nación comienzan en el extranjero, y ahí es donde debemos estar”, dijo James Nealon, el secretario del departamento que está encargado de las relaciones internacionales.

Una misión de vigilancia llevada a cabo en días anteriores de este mes con agentes de Seguridad Nacional en zonas de tránsito de drogas cerca de Sudamérica subraya los esfuerzos del departamento por ampliar los límites de sus fronteras. Justo después de haber despegado de un aeródromo en Costa Rica, un equipo de agentes a bordo de un avión de vigilancia de Aduanas y Protección Fronteriza comenzó a seguir una nave que volaba bajo y parecía dirigirse al sur, hacia Ecuador.

La aeronave —los informes de inteligencia revisados por los agentes indicaban que no tenía un plan de vuelo— volaba a solo unos cuantos cientos de pies sobre el nivel del mar: un aparente intento de evitar ser detectada por un radar.

“Cuando vuelan así de bajo, probablemente no es por algo bueno”, dijo Timothy Flunn, un agente de alto rango de detección, mientras miraba la aeronave en una pantalla de radar.

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