El profesor de Letras que no soporta a Mr. Músculo

El profesor de Letras que no soporta a Mr. Músculo

Preocupado por los mandatos sociales, escribió “Tú eres para mí”, ficción sobre una mujer obesa que mata a sus amantes. “He visto entre alumnos cómo la gordita va al fondo”, dice.

Fuente: Clarín

José Niemetz viajó en micro con su mujer desde General Alvear, donde vive, y reservó un cuarto de hotel para poder estar en la entrega del Premio Clarín Novela. Como el resto de los finalistas, se enteró en la ceremonia de que su novela Tú eres para mí resultó ser la XXI ganadora de este concurso. Dice que tenía expectativas, que creía en su trabajo y en la opinión de su círculo íntimo de lectores, pero que se sentó en medio de la fila de butacas, no en el extremo, señal de que no tenía la plena seguridad de que subiría al escenario.

Tú eres para mí tiene como protagonista a Estela, una mujer de 112 kilos de peso, dueña de un vivero, que se ha vuelto insensible como consecuencia del desamor, pero cuya vida cambia cuando descubre el erotismo y el placer sexual. Con la cortina musical de canciones románticas, Estela termina asfixiando a sus amantes luego del sexo. Toda la acción transcurre en el vivero, en el que las mujeres de la familia transmiten de generación en generación conocimientos ancestrales de pócimas y ungüentos que pueden aliviar o matar.

José Niemetz es licenciado en Letras, docente, librero, y tiene otras tres novelas inéditas. Cuenta que cuando se vio en la lista de finalistas, antes de la noche decisiva del martes, se animó a mandar una de ellas a otro concurso: “Fue una inyección de autoestima”, confiesa.

Tú eres para mí tiene que ver con la desmesura del erotismo, de los crímenes, pero sobre todo la desmesura del cuerpo de la protagonista. ¿Qué te llevó a escribir sobre una mujer obesa? 

-Creo que surgió de las preocupaciones que uno va teniendo a partir de lo que vive. La preocupación por la estética, las imposiciones sociales, la forma en que son discriminadas las personas por sus rasgos físicos. Tiene que ver con mis propios fantasmas. Te cuento una anécdota: yo he dado cursos de oratoria en el pueblo, y en Mendoza se elige la Reina de la Vendimia y toda esa cosa espantosa. Habitualmente, las chicas vienen a mí porque no saben hablar ante la prensa. Una de las niñas más hermosas que he visto, elegida reina, que había sido alumna mía en el secundario, se ponía maquillaje para no parecer tan morochita. Y un rasgo de su belleza era precisamente ser morochita. Ese tipo de cosas yo las he visto mucho entre mis alumnos, cómo la gordita queda en el fondo, por ejemplo. Tenés que ser muy ciego para no verlo. Y yo percibo que muchas veces no lo vemos.

-El título surge de un bolero y la protagonista se llama así en homenaje a Estela Raval. ¿Es una paradoja que esta novela en la que hay tanto erotismo pero nada de amor esté atravesada por la canción romántica? 

-La idea surgió en una fiesta en la que pusieron un video de Estela Raval y una de las invitadas hizo un playback. Ahí pensé en la connotación casi sadomasoquista que tiene esa expresión, “tú eres para mí”. Es cierto, en la novela no hay amor y la mayor parte de las cosas que pasan tienen que ver con eso, incluso antes del nacimiento de Estela. Tal vez haya amor al final cuando ella descubre la maternidad.

-El acto en que Estela es concebida está totalmente desprovisto de amor, el padre es un desconocido, y esa falta de afecto se traslada al vínculo con su madre. 

-Claro, no hay vínculo con la madre, su madre no tiene intimidad con ella. Posiblemente, la madre tenga una historia parecida a la de Estela, este desamor se traslada.

-Sin embargo, la abuela atesora el vestido que llevaba la madre el día en que Estela fue concebida en una idealización de lo que había sido casi una violación. ¿Cuánto de ese romanticismo con el que antes se edulcoraban las relaciones sirvió para la dominación de la mujer? 

-Tiene que ver con una de mis preocupaciones actuales, en relación con el feminismo. Siendo hombre, al escribir esta novela intenté sentir como mujer. Y escribir un montón de sensaciones que tienen que ver con cómo siente la mujer, por ejemplo, el orgasmo. Pensar que uno hoy puede mirar una publicidad de detergente y no indignarse y asesinar a Mr. Músculo es incomprensible. Buena parte de esto tiene que ver con una romantización que se instaló vaya a saber cuándo. Pero que se refleja en nuestro cine y nuestro teleteatro. Me sirvió mucho leer a Migré para escribir esta novela. Ver, por ejemplo, que una mujer recibe un cachetazo en una telenovela y piensa: me lo merezco, algo habré hecho. Esta actitud sufriente ha formateado a generaciones.

-Tu seudónimo Bovary, ¿tiene que ver con esa frase de Flaubert, “Madame Bovary soy yo”, con la identificación con el personaje que requiere narrar desde la voz de una mujer? 

-Es todo un trabajo. Supongo que estoy proyectando un lado femenino. Soy de los hombres que intenta dejar el machismo en el cual hemos sido formados y del que también hemos sido víctimas, con una violencia tal vez menos evidente, que ha cercenado nuestras emociones y deseos. Pero, además, lo que le pasa a Madame Bovary es que ve más realidad en lo que lee que en lo que vive. Es lo que le sucede a la mujer de la década del 60, ve en un teleteatro un deseo que la saca del tedio de la vidita que le tocó vivir. Y hoy algo de eso pasa en las redes. Vemos algo de realidad en el hecho de que tengo un millón de amigos.

-El espacio es muy importante en esta novela, el jardín que alimenta al vivero, el huerto bendito en el que se preparan pócimas. ¿Qué significado tiene ese jardín en el que circulan saberes ancestrales? 

-Yo me dediqué un tiempo a la agricultura. Dicen que soy bueno con las plantas y eso tiene que ver con entender su lenguaje. En mi entorno hay mucha gente que experimenta con la ayahuasca, los hongos, y ese tipo de plantas. Estas mujeres tienen una sabiduría que se transmite de generación en generación. Las imaginé bastante brujas, y la brujería es eso, hacer con la naturaleza algo que está prohibido.

– El descubrimiento del placer sexual transforma la vida de Estela, aunque en forma de revancha, ya que mata. ¿Por qué la hiciste tan cruel? 

-De alguna manera es una justiciera. No es el asesino que busca a sus víctimas; es como la viuda negra que espera. Sus víctimas van a que los ayude a morir. Ella descubre que el placer es la ruptura con la historia de su madre, ve que puede ser alguien distinto y lograr placer.

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