¡Qué VARbaro!
Francia le ganó 2-1 a Australia en un partido que no sólo significó el debut de uno de los candidatos a ganar el Mundial sino también el de la tecnología, clave en los dos goles galos. Griezmann hizo el primero a través de un penal sancionado con el VAR y Pogba marcó el otro con la venia del reloj que determina si la pelota cruzó o no la línea.
Francia fue más desequilibrio individual que rendimiento colectivo. Puso en jaque a la selección australiana pocas veces, y siempre a través de la capacidad futbolística propia de sus jugadores. Algún desborde de Mbappé, un remate de media distancia de Griezmann, el tiro libre de Pogba… pero poca asociación en el juego.
Esa desconexión permitió que Australia creciera. Hizo que que los oceánicos se animaran a disputarle la tenencia. Que propusieran por los costados y que empujaran a Francia a cortar con infracción, y que posteriormente intentaran sacarle provecho a la pelota parada. Así comprometieron a Lloris, quien tuvo que esforzarse para sacar un cabezazo que se desvió en Tolisso y evitar lo que hubiera sido el 1-0 de los australianos.
Igual de parejo fue también el segundo tiempo, claro que allí el VAR jugó un papel fundamental (ver …..). Es que a los 12 minutos Andrés Cunha, el árbitro del recordado y polémico Lanús – River de la Copa Libertadores, sancionó penal para Francia por infracción de Risdon a Griezmann adentro del área apoyándose en el videoarbitraje. ¿Hubo falta? Para Cunha sí, y entonces Griezmann lo cambió por gol.
Sin embargo, a los galos les duró poco la alegría. Dos minutos después de que el 7 marcara el 1-0, Umtiti la tocó con la mano adentro del área y le dio a Australia la posibilidad de empatarlo. Y Jedinak no perdonó.
Y si por si acaso la aparición del VAR no había sido suficiente, la tecnología tenía guardada otra carta, una que quebró definivitamente el resultado del encuentro.
Fuente: OLE

