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El sector de la construcción tuvo un comienzo de año ambiguo en Mendoza, con crecimiento del 10% en el ritmo de obra pública, pero con una retracción similar en obra privada.
Según los empresarios, los resultados son reflejo de un mercado que se mueve principalmente impulsado por el Estado, mientras los créditos hipotecarios se vuelven cada vez menos atractivos. Para conocer en detalle cómo le fue a cada rama de del sector, se debe analizar por separado la demanda registrada sobre el cemento en bolsa (se relaciona directamente con la obra privada) y sobre el cemento a granel (se asocia a la obra pública).
De acuerdo a estadísticas de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), en el primer mes del año se vendieron 28.800 toneladas de cemento en bolsa en la provincia, lo que marca una caída del 10,15% en relación a enero del año pasado, cuando se comercializaron 32.054 toneladas.
En tanto, en el mismo mes se despacharon al mercado mendocino 18.948 toneladas de cemento a granel, lo que significó un repunte del 9,91% respecto a enero del 2018.
Sin embargo, el balance general de la construcción fue negativo en el primer mes del año.
Las ventas totales de cemento (sumando los dos formatos) alcanzaron las 47.747 toneladas en enero de 2019, contra 49.293 toneladas de igual mes del año pasado, lo que dejó un saldo de -3,14%. Esto sucede porque el peso relativo del cemento en bolsa sobre el total es mucho mayor que el del granel.
Tendencia desigual
La diferencia entre la obra pública y la privada no es algo propio de enero, sino que se repite en meses anteriores. Las ventas de cemento a granel llevan 14 meses consecutivos creciendo, mientras que los despachos de cemento en bolsa vienen cayendo desde septiembre del año pasado.
De hecho, la comercialización del producto que se relaciona con la obra privada llegó a registrar bajas del 15% durante los últimos meses del 2018, en tanto que el cemento comprado por el gobierno llegó a subas de hasta un 20%.
Atilio Calzetta, vicepresidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina (CPC), explicó por qué se puede ver una diferencia tan clara entre las dos caras del mismo sector.
“La obra pública se mantiene en crecimiento porque siguen en marcha muchas obras iniciadas durante el 2018. Se anticipa que durante 2019 el ritmo disminuirá, pero el arrastre de lo que se viene haciendo deja un balance positivo por el momento”, comentó. “En el caso de la obra privada el panorama es mucho más preocupante. Las altas tasas de inflación impactaron mucho sobre los créditos hipotecarios en UVA, desalentando muchas pequeñas inversiones”, indicó.
“Las ventas de otros tipos de materiales confirman la baja y en algunos casos las caídas son aun mayores a las del cemento. Va a ser muy difícil que el escenario cambie en el corto plazo para la actividad privada”.
También dejó su opinión Mario Yaser, Vicepresidente de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza (Cecim), quien coincidió con Calzetta respecto a que “la alta inflación impacta negativamente sobre los créditos en UVA, resintiendo a la obra privada”, pero advirtió que “el mismo problema persistió durante todo 2018 y quizás hoy no es el principal condicionante de la caída”. Desde su punto de vista, “la retracción de enero es una señal del estado recesivo de la economía, que desalienta a los inversores”.
De hecho, explicó que hasta hay menor actividad de inversiones por parte de los fideicomisos inmobiliarios, un modelo de negocios que tuvo un gran crecimiento en los últimos años en Mendoza. En relación a la obra pública, Yaser tuvo una visión diferente.
“Excepto por las obras viales, hay poco movimiento, pero se puede empezar a ver mayor nivel de actividad en los próximos meses, a medida que se acerquen las elecciones”, comentó.
Fuente: Diario Los Andes

