Omar Félix echó al asesor imputado por los abusos de la UNCuyo

Omar Félix echó al asesor imputado por los abusos de la UNCuyo

El diputado nacional peronista y ex intendente de San Rafael, Omar Félix, echó al asesor Leandro Fontán Blanch, uno de los imputados por las denuncias de abusos de alumanas de la UNCuyo.

“Habiendo tomado conocimiento por los medios de comunicación de la imputación del Dr. Leandro Fontán Blanch, quien se desempeña en la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados de la Nación, informo que el contrato de locación de servicios que vincula al mencionado profesional con la Cámara de Diputados de la Nación ha sido dado de baja en el día de la fecha”, sentenció en sus redes sociales el legislador mendocino.

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“Asimismo, deseo expresar mi repudio total y absoluto a cualquier forma de abuso y mi solidaridad con las víctimas y sus familias”, agregó en el comunicado.

Fontán Blanch está imputado como partícipe primario en la causa que investiga seis denuncias de abuso sexual contra alumnas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo. El abogado fue señalado como el “entregador” de las víctimas que denunciaron al profesor y dirigente Mauro Aguirre.

Además, de Fontán Blanch, hay dos “facilitadores” más acusados e involucrados en la investigación: Mario Condoni y Lucía Fernández.

Aguirre estaba a cargo de la cátedra Doctrina Social II de la Carrera de Ciencia Política y Administración, y fue detenido por el abuso sexual de dos víctimas, que habrían sucedido entre 2010 y 2015. , Aguirre integraba una organización estudiantil, denominada AUN (por las siglas de Agrupación Universitaria Nacional), de la que era su líder. “A Aguirre le decían Jefe o Dios. Era una estructura vertical y jerárquica de la cual Aguirre era su principal impulsor”, remarcó Viviana Beigel, abogada de las seis denunciantes

Beigel explicó además que las tres personas imputadas son Leandro Fontán, Lucía Fernández y Mario Codoni, quienes aparentemente facilitaban las situaciones para que se produjeran los abusos.

“Tenía personas a su cargo que respondían a lo que él quería y decía. Además, se establecían normas de conducta violentas y machistas. Recordemos que se trata de chicas jóvenes, de 18 o 19 años, que una vez que pasaban a la organización no se les permitía vincularse con gente de afuera, ni con su familia, tampoco tener amigos o novios. De esta forma se lograba que estuvieran en una situación de aislamiento y vulnerabilidad”, explicó Beigel.

Fuente: Diario Los Andes

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