La Iglesia cerró el monasterio del Cristo Orante
El Monasterio Cristo Orante de Tupungato cerró sus puertas tras la denuncia de abuso sexual que llevó a que sus dos máximos referentes estén detenidos.
La decisión tomada por la Iglesia mendocina fue comunicada ayer y la medida, aclararon, es “de forma preventiva y provisoria, cautelar” para resguardar los bienes del lugar así como a los religiosos que allí habitan, mientras avanza la investigación en la justicia canónica y en la justicia penal paralelamente.
Trasladarán a los religiosos que vivían en el oratorio, muchos de ellos aún son jóvenes que se están iniciando en la carrera de sacerdocio.
“Los hermanos más jóvenes, apenas ingresados, regresarán a sus domicilios familiares y seguirán siendo acompañados espiritualmente en su búsqueda vocacional. Los hermanos mayores, uno profeso y otro novicio, ya sacerdote, vivirán en adelante en una comunidad parroquial a designar y podrán seguir discerniendo su llamado vocacional en un clima de contención espiritual”, indicó el vocero del Arzobispado de Mendoza, Marcelo De Benedectis.
El cierre de las puertas del monasterio del Valle de Uco tuvo gran repercusión a nivel nacional y en países limítrofes, ya que el oratorio es uno de los más influyentes de la región.
Un joven denunció de abuso sexual a dos religiosos de esa congregación, Diego Roque y Oscar Portillo, fundadores y monjes profesos del Cristo Orante.
Tras un allanamiento en Tupungato, los detenidos fueron imputados hace una semana por “abuso sexual simple, agravado por ser figura de autoridad y por abuso sexual con acceso carnal y en tentativa”.
En cuanto a la administración y gestión del oratorio, ahora responsabilidad directa de la Arquidiócesis, y mientras continúe “este doloroso estado de cosas”, serán encomendadas a “un sacerdote que desempeñará el oficio de moderador diocesano del Monasterio del Cristo Orante”. El elegido es elpresbítero Aldo Vallone.
En cuanto al contacto del Arzobispado con la víctima, De Benedectis explicó que “se acercó a nosotros para denunciar. Es una persona mayor de edad, entonces iniciamos nuestra investigación interna. Esto fue hace un tiempo”. Y aclaró que esa persona “ingresó al monasterio en 2009 pero no detalló cuándo ocurrieron los hechos, no sabemos si era menor de edad”.
Ubicado Gualtallari, una de las zonas vitivinícolas más codiciadas de la provincia, el Monasterio del Cristo Orante tiene viñedos y produce vinos realizado por los monjes del lugar.
Enterada del asunto, una vinoteca porteña que comercializa esos productos decidió rematar las botellas que les quedan. “En este momento tenemos la línea 2015 malbec. Después de esto vamos a analizar si seguimos comercializándolo”, expresaron los dueños.
Fuente: Diario Los Andes

