María Graciela Bitar es Licenciada en Gestión Educativa Institucional y Curricular. Hoy nos presenta en su columna, una nota sobre la relación Escuela-padres, en beneficio del adolescente estudiante.
Estos artículos que publicaremos en elsanrafaelino.com quincenalmente están enfocados desde una perspectiva de madre y profesional, cada mirada centrada en experiencias familiares y desde un punto de vista académico.
PADRES Y ESCUELA JUNTOS
Es evidente que todas las personas a lo largo de su vida van adquiriendo habilidades sociales, entiéndase por esto, a todas las conductas aprendidas que nos permiten relacionarnos con los demás.
Debido a la fragmentación social de hoy detectamos que una mayoría de adolescentes no logran desarrollar mecanismos de defensa que les permitan incorporarse de manera satisfactoria en la sociedad. Es necesario que como padres seamos concientes de esto, que participemos con la escuela de manera conjunta para lograr estas habilidades porque abarcan todos los aspectos integrales que hacen al desempeño de un
sujeto.
La escuela y la familia deben interactuar de manera sistemática, ya que estas habilidades deben ser aprendidas en el contexto escolar y familiar de manera habitual que permitan a ese chico transitar su trayectoria familiar/escolar junto a sus compañeros de escuela y de su grupo social como un entrenamiento para el proyecto de vida de ese ser que está en formación. Cuando hablamos de habilidades hacemos
referencia a:
Habilidades prosociales (conducta social positiva que no daña, que no es agresiva).
Habilidades facilitadoras de la interrelación y la comunicación positiva con los demás: saber iniciar una conversación, hacer sugerencias, solicitar cambios de comportamiento, etc.
Habilidades sociales afectivas (expresar los propios sentimientos, superar el enfado, etc.).
Habilidades sociales superadoras del estrés: pedir aclaraciones, saber quejarse, reaccionar a la presión del grupo, etc.
Habilidades alternativas a la agresión: responder a una burla, solucionar conflictos, etc.
Habilidades conversacionales. Habilidades para cooperar y compartir. Habilidades de autoafirmación.
Autoverbalizaciones, Habilidades relacionadas con las patrones de pensamiento, emociones y sentimientos. expectativas, valores subjetivos y sistemas de autorregulación.
Cooperar y trabajar en equipo, compartir ideas, ponerse de acuerdo, dialogar en pos de metas comunes.
Asertividad y habilidades sociales: expresar los deseos y opiniones y defender los propios derechos, como respetan a los demás. Afrontar y resolver situaciones problemáticas y conflictos interpersonales.
Este conjunto de habilidades es necesario para todos los adolescentes. Es significativo que el joven fortalezca su carácter y sus emociones frente a los desafíos del entorno social. Por eso y hoy más que nunca debemos acompañar a nuestros hijos a forjar su propia identidad sustentada desde el hogar y la escuela para lograr ciudadanos asertivos y comprometidos con la demanda social actual.

