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El nuevo Gabinete de Mauricio Macri: más ministros voceros y “fusibles” para proteger a Marcos Peña

El nuevo Gabinete de Mauricio Macri: más ministros voceros y “fusibles” para proteger a Marcos Peña

El plan es no exponer tanto al jefe de Gabinete con la comunicación. De las reuniones de coordinación a reducidos encuentro ministeriales.

Mauricio Macri no quería hacer cambios en su equipo. No estaba para nada disconforme con tener una veintena de ministerios, ni con el tándem que conformaban los ahora ex vicejefes de Gabinete Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, a quienes consideraba clave para auxiliar a Marcos Peña. Pero la fragilidad de la economía y los planteos que escuchó de su propia mesa chica lo convencieron de que debía oxigenar la gestión. Así, para los últimos 15 meses de mandato, el Presidente trazó un Gabinete reducido, con ministros con un perfil más alto y poder de decisión, pero al mismo tiempo, capaces de ser fusibles de peso ante una situación crítica como la que atravesó el Gobierno hace apenas una semana.

Allí acaso se expliquen los cambios en el Gabinete que implementó Macri: por primera vez sintió una fuerte presión para desprenderse de Marcos Peña, sus verdaderos “ojos”. En definitiva, su elegido original -y el único indispensable a su modo de ver- para guiar la gestión, cualidades que sólo por carácter transitivo adquirieron Quintana y Lopetegui. Al cabo, durante los ocho años en la Ciudad no tuvieron vínculo estrecho con el mandatario como el grueso de la tropa que pasó a Nación: el ex ceo de Farmacity llegó apadrinado por el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, mientras que al ex hombre de LAN lo propuso el ministro de Transporte Guillermo Dietrich.

Los cambios anunciados el lunes, creen en el Gobierno, sirvieron para descomprimir. Pero Macri tomó nota de eso y quiere evitar que la presión se vuelva a instalar sobre Peña, ya que en ese caso no tendrá margen para ofrecer ningún sacrificio: “Ustedes se equivocan. No entienden que Marcos es el funcionario más importante para el Presidente. El día que lo hagan, van a dejar de preguntar si se va”, repitieron durante la semana, con cierto fastidio, cerca del mandatario.

Pero, más allá de eso, tras escuchar el reclamo al unísono de Larreta y Vidal, y en menor medida del ala política del Gobierno, el jefe de Estado dispuso un cambio central en la comunicación. No en los nombres que la administran, sino en la estrategia que había trazado Peña: desde el lunes, los diez ministros se transformaron en voceros de la gestión y cada día deberán brindar declaraciones: dos en conferencia de prensa, en Casa Rosada; y el resto según el requerimiento de entrevistas que hagan los medios. “No podemos dejar que nos copen la cancha, tenemos que salir a jugar”, fue el razonamiento que hicieron en el oficialismo, en alusión al rol central que logró la oposición en los medios a partir de la pasividad y falta de espadas del Gobierno.

En Casa Rosada explican que este nuevo perfil de los ministros -más parecidos a ministros de Gobierno que sólo especialistas en sus áreas- se puede plantear a partir del cambio en la manera de gestionar que impuso Macri: ya no hay más reuniones de coordinación, sino mini reuniones de Gabinete diarias. Ya no está, entonces, el filtro que antes suponían Quintana y Lopetegui, que les impedía enterarse -y opinar, en privado- sobre medidas que se adoptan en otras áreas. “Ahora somos menos, tenemos más influencia pero también más responsabilidades y obligaciones”, fue la definición que dio un ministro esta semana.

Aún con Peña enfocado en los temas más trascendentes de coyuntura -y en pensar la campaña para la reelección de Macri-, cuánto cambiará la toma de decisiones en el Gobierno aún está por verse. En rigor, ni siquiera los ministros tienen claro cuán independientes serán a la hora de avanzar con un programa de gobierno, ya que todavía no se definió el rol del nuevo vicejefe de Gabinete Andrés Ibarra. En principio, el ex ministro de Modernización, que conoce a Macri desde hace casi 40 años y tuvo paso por Socma y Boca, se encargará de auditar los números de la gestión: el Presupuesto que se invierte en cada área, las estructuras, que se cumplan las metas de los proyectos y el control de los gastos; pero lejos del perfil político que tenían sus antecesores.

Este esquema les daría más vuelo a los ministros y le garantizaría a Macri no escuchar más excusas de sus colaboradores: a oídos del Presidente llegó la queja de un importante empresario que recibió como respuesta de uno de ellos que no había podido avanzar con el plan revolucionario para su área que le había presentado porque “primero lo tienen que aprobar Lopetegui y Quintana y tienen otros temas más importantes que atender”. Aunque cuatro meses más tarde, al Presidente le encantó la propuesta y bajó la orden de estudiarla de inmediato.

Fuente: Clarín

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