El día que Maradona pisó suelo alvearense

El día que Maradona pisó suelo alvearense

En 2013 Diego Armando Maradona engalanó el Polideportivo Deportistas Alvearenses para disputar un partido inolvidable. Más de cuatro mil personas alentaron al Diez y se emocionaron con cada una de sus gambeta.

La fría tarde del 31 de Agosto, a las 17 hs. General Alvear recibía al mejor jugador de fútbol de la historia, Diego Armando Maradona llegaba a nuestro departamento junto a otras figuras de la talla de Sergio Goycoechea para disputar un amistoso con un combinado local. La visita se quedó con el triunfo 7 a 3, pero el resultado solo es anecdótico en una tarde inolvidable.

Maradona arribó en un enorme micro a las 17 a la ciudad, proveniente de San Rafael y dio una interesante conferencia de prensa, donde habló estrictamente de temas futbolísticos. A las 21 apareció en el Poli y estalló el público de Alvear en mil voces de aliento. »Ciudad chica de corazón grande» dijo Diego quien aseguró que »estoy agradecido a la gente de Alvear, a todos ustedes que los tengo en el corazón porque me han hecho sentir como si estuviera en mi casa».

Diego desplegó su magia para recibir un pase de izquierda a derecha y, libre de marcas, la calzó con su pierna mágica en el ángulo superior izquierdo para poner a su equipo arriba en el marcador, cada pelota que el astro tocaba era una ovación que hacía vibrar al Deportistas Alvearenses como nunca antes lo había hecho.

Maradona y Goycochea coquetearon con la gente permanentemente y hasta posaron para que desde las tribunas explotaran decenas de flashes. Diego hasta se tiró encima de los niños para jugar con ellos cuando pretendió tirar un córner y no había espacios.

»Me voy feliz y maravillado con la gente de Alvear que nos ha respetado y mimado como pocas veces y la verdad que dan ganas de volver» tiró »el Goyco» que arrancó mas de un suspiro entre las damas.

En el entretiempo, Diego salió a regalar una veintena de pelotas que fue cacheteando con su zurda mágica hacia las tribunas y recibió una de las ovaciones mas grandes cuando fue a buscar a un hombre que, en silla de ruedas, entró a la cancha a cumplir el sueño y el genio futbolístico le regaló »la que no se mancha», la pelota sagrada.

Terminado el partido, unas 500 personas intentaron entrar a la cancha para tocar a Maradona, sin embargo la seguridad logró controlar la situación. Tras lograr sacarlo hasta una rampa, desde allí firmó decenas de autógrafos, camisetas, poster y gorros y se fue feliz porque »a pesar de lo que muchos decían que no íbamos a estar, cumplimos porque yo siempre voy a estar con la gente».

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