Desempleo: un golpe duro para el Gobierno en medio del “efecto Pichetto”
Los números son los números y el Gobierno lo sabe. En el comienzo de la administración macrista se buscó hacer un culto de las estadísticas públicas después del inédito desmanejo en tiempos de Cristina Kirchner. Es un mérito que le reconoce hasta la oposición, pero las cifras no son las que la Casa Rosada imaginaba cuando reestructuró el organismo. Argentina tiene desde hoy un 10,1 por ciento de desocupados, que equivale a unas dos millones de personas. La cifra nunca había trepado a las dos cifras en la era Macri.
Hace tiempo que en los despachos de Balcarce 50 se preparan para dos momentos que amenazan con poner en jaque el discursode que un país distinto está en marcha. Uno es el de desempleo. El Presidente había prometido en campaña que con reglas claras en la economía iban a llegar las inversiones y que eso iba a provocar un efecto cascada para generar puestos de trabajos genuinos.
El otro cimbronazo vendrá en septiembre, cuando el INDEC revele las estadísticas de pobreza. Será apenas un mes antes de las elecciones generales, en las que Macri pondrá en juego su reelección.
Como ahora con el desempleo, se espera que sea el más alto desde el 10 de diciembre de 2015. En setiembre pasado, el organismo que comanda Jorge Todesca confirmó que el 32 por ciento de los argentinos no cubre las necesidades básicas. Detrás de ese número hay 14,3 millones de personas. “La próxima medición estará por encima, sin dudas“, se sinceran los economistas del Gobierno. Hay quienes hablan de que treparía por encima del 35%. En marzo de 2018, el Presidente había anunciado una baja al 25,7% -unas 10 millones de personas afectadas-, pero desde entonces la curva siempre fue hacia arriba.
El anuncio de esta tarde del INDEC podría llevarse puesta la generación de un nuevo clima social que impulsa el Gobierno a pocos días del cierre de listas y a dos meses de las primarias. Y se produce una semana después de la confirmación de Miguel Ángel Pichetto como candidato a vicepresidente, una inesperada movida política que le dio oxígeno al oficialismo. La nominación fue un gesto a sus socios de la UCR, que venían pidiendo mayor amplitud, pero a la vez fue un mensaje al Círculo Rojo. Los mercados reaccionar bien y los encuestadores registraron una leve suba en la imagen presidencial.
La pérdida de empleo -al igual que la suba de la pobreza- tieneperfecta sincronización con la crisis cambiaria del año pasado. Aunque en el ministerio de Hacienda dan por terminada aquella etapa todavía se esperan malas noticias. “La curva ya está pegando la vuelta. La economía dejará de estar en recesión el año próximo, pero hasta fin de año no se va a percibir”, sostienen cerca de Nicolás Dujovne.

