De Felippe, a 40 años de Malvinas: “No puedo tenerle bronca a un inglés por la guerra”

De Felippe, a 40 años de Malvinas: “No puedo tenerle bronca a un inglés por la guerra”

El entrenador y ex combatiente recordó lo que vivió en las Islas y tiró con orgullo: “Es muy lindo que el pueblo no te olvide”.

El 2 de abril de 1982, ante el creciente descontento de la sociedad con la dictadura militar que se había instaurado en el poder seis años atrás, el gobierno de facto presidido por Leopoldo Galtieri tomó la decisión de ocupar las Islas Malvinas. De esta manera, inauguró una guerra tan ilógica como desigual contra el Reino Unido, unas de las mayores potencias militares del mundo. Este sábado se cumple el 40° aniversario de aquella fecha, que dejó una huella profunda en el pueblo argentino, una causa que fue y es recordada por todas las canchas de nuestro fútbol.

Omar De Felippe, técnico del ascenso de Independiente, ex Vélez y Atlético Tucumán entre otros, fue uno de los tres soldados argentinos que combatieron en las Malvinas y luego se dedicaron al fútbol. Cuando le llegó la orden para unirse a la batalla tenía 19 años recién cumplidos, transitaba las Inferiores de Huracán y tenía el sueño de llegar a Primera -algo que lograría algunos meses después de la guerra-, pero como otros miles que pisaron las Islas, no volvió siendo el mismo. Olé dialogó con él, a 40 años de la guerra.

De Felippe durante la guerra de Malvinas.De Felippe durante la guerra de Malvinas.

-Tardaste mucho en poder hablar de Malvinas, ¿por qué?

-El tema de no hablar tuvo que ver conmigo. Apenas llegué me preguntaron si había visto muertos, dije un nombre y al otro día apareció el hermano de esta persona para que le explicara cómo había muerto porque la madre lo estaba esperando. Eso fue un golpazo, decidí correrme de la escena, evaluar que quería contar, me tomó seis, siete años poder hablar. Hoy homenajeo al compañero que no está, a los que todavía están en Malvinas.

-¿Te sentís un héroe?

-No sé si héroe, sentimos la gesta. Héroes son los que dejaron la vida por Malvinas. Yo participé y siento orgullo porque hice algo por mi país. Es un honor para mí. No lo decidí yo, pero cuando tuve que estar vi lo que hicieron los que tenía al lado. Hay que valorar al veterano que entregó todo, hasta su vida, por el país. La sociedad nos ha homenajeado desde entonces con cada aplauso. Creció el reconocimiento con los años y hoy nos gusta.

-¿Volviste a pisar Malvinas?

-Todavía no. Los que han ido me comentan que debería hacerlo porque es cerrar algo muy importante en nuestra vida, andar los caminos que nos tocó transitar, resolver esto que nos pasó. Me gustaría hacerlo con mis hijos. No es algo que tenga que hacer con urgencia pero creo que estaría bueno, a compañeros les sirvió mucho y por ahí pueda descubrir cosas que hoy todavía me cuesta entender.

De Felippe durante la guerra de Malvinas.De Felippe durante la guerra de Malvinas.

-¿En qué te cambió la guerra?

-Me endureció mucho, tuve que crecer de golpe por las situaciones que pasamos, tomar decisiones en momentos límite, me fortaleció en todo.

La guerra en el Atlántico Sur se vivió de manera muy distinta en el continente. Los militares afirmaban en los medios que Argentina estaba ganando en el enfrentamiento con los ingleses y la vida seguía casi con normalidad. El fin de semana de la conquista de Malvinas se disputó la novena fecha del Torneo Nacional de fútbol e incluso se llegó a barajar la descabellada idea de disputar un Boca – River en las Islas, para homenajear a los soldados en el frente. “Teníamos una radio y nos enterábamos que acá seguía todo igual, los boliches abiertos, seguía el fútbol, y te chocaba un poco ese contraste con lo que estábamos viviendo nosotros”, recuerda De Felippe.

La tapa de Clarín del 13/6/82 con la guerra y el debut mundialista.La tapa de Clarín del 13/6/82 con la guerra y el debut mundialista.

-Casi al mismo tiempo que se producía la rendición argentina en Malvinas, la Selección de Menotti debutaba en el Mundial de España (derrota 1-0 vs. Bélgica). ¿Llegaron a enterarse de algo?

-Desde que pisamos Malvinas no estuve al tanto de ningún campeonato, no importaba nada más. Me entero del Mundial cuando se firma la rendición, volviendo en el Canberra (el barco que trasladó a los soldados argentinos de vuelta al continente), en un almuerzo pusieron los resultados y Argentina le había ganado 4-1 a Hungría. Ahí dije, ‘uh, el fútbol’.

-Muchos tomaron los goles de Maradona en el 86 como una revancha. ¿Vos lo sentiste así?

-No sirve la revancha. A nosotros nos tocó esta situación con Inglaterra en la cual era el enemigo en ese momento, pero ni bien terminó dejé de verlo así. En el campo de batalla es algo y en la vida otra. No puedo tenerle bronca a un inglés por la guerra. Hoy se juntan muchos ex combatientes ingleses y argentinos. El odio hay que dejarlo, otros no piensan igual y lo respeto. No busco revancha, es importante no olvidar a los que dejaron la vida.

-El fútbol fue uno de los ámbitos que siempre apoyó la causa Malvinas, ¿qué te produce ver que están presentes en los estadios?

-Lo siento con un gran orgullo, es muy lindo que el pueblo no te olvide. No importa la camiseta, en la mayoría de las canchas ves las banderas y están las Malvinas. Nos está homenajeando siempre porque esa bandera está en todos los partidos todo el año. Las Malvinas quedaron grabadas en el corazón de todos.

-¿Fue un proceso que llevó su tiempo reencontrarse con la sociedad?

-Cuando volvía estaba preocupado por cómo nos iban a recibir, ¿nos iban a putear porque habíamos perdido? Hubo un proceso de desmalvinización, de esconder a los veteranos y que estemos callados para que la gente no se enterara de nada. Los primeros años no existíamos para nadie, pero de a poco nos empezaron a escuchar y se generó otra cosa con la gente.

La bandera de Malvinas en la hinchada argentina (AFP).La bandera de Malvinas en la hinchada argentina (AFP).

-A vos te ayudó el fútbol en ese sentido.

-La llegada fue muy dura, reinsertarnos en la sociedad. Yo tuve la suerte de poder descargar la mochila que tenía. El fútbol fue un lugar que siempre me abrazó, sentirme uno más en el vestuario. Pero hay otros que necesitaban ayuda y no llegó en el momento adecuado. Después de la guerra perdimos muchas vidas en el continente. La gente común no estaba capacitada para entender, pero recién lo descubrimos cuando pudimos empezar a hablar. Es ese el dolor, la bronca, solo con habernos escuchados se hubieran salvado muchas vidas.

-Se puede decir que también te preparó para ser entrenador.

-No se compara el fútbol con una guerra pero como técnico estás expuesto constantemente en muchas cosas, entender al otro es fundamental. En el fútbol hay grupos que buscan objetivos, tenemos que respetarnos y entender nuestras diferencias.

-Si hay algo que falta en las canchas es tolerancia…

-Sí, me es difícil entender que alguien haga mejor las cosas porque lo insulto de manera desaforada. Los jugadores son personas y el fútbol es un arte, muchos de los que putean no pueden hacer un 10% de lo que hace un jugador adentro de una cancha. Los resultados no los podés manejar muchas veces. Hay equipos inmersos en crisis permanentes. Si no ganaste, mañana tenés que levantarte e ir a laburar.

La guerra en Ucrania

Un edificio destruido en las afueras de Kiev (REUTERS).Un edificio destruido en las afueras de Kiev (REUTERS).

A 40 años de Malvinas, la guerra es otra vez protagonista en el mundo con la invasión de Rusia sobre Ucrania. Sin embargo, a pesar de la inexplicable decisión de la cúpula militar argentina en 1982, el escenario actual es muy distinto a lo ocurrido en el Atlántico Sur. “Hoy ves que la guerra abarca civiles, chicos, mujeres, es una locura lo que está pasando, no se puede entender”, reflexiona De Felippe, y agrega: “En Malvinas la guerra no se llevó a cabo en Puerto Argentino, donde estaban los kelpers, podías ganar o perder pero eso se respetó. Acá invaden y destrozan todo, vidas de gente que no tiene nada que ver”.

Durante los 74 días que duraron las batallas en las Islas murieron 650 combatientes argentinos, 255 británicos y tres civiles. Una cifra que contrasta de manera abrupta con los más de 1100 no militares fallecidos hasta el momento en la guerra de Ucrania.

“Habría que entrar en un terreno político y ver si Rusia y Ucrania son los únicos actores o hay algo atrás, mientras hay mucha gente muriendo, las causas pueden ser otras. Nosotros fuimos a Malvinas creyendo que son nuestras, después si el camino fue el correcto o no, se podrá analizar. Pero, ¿hace falta matar tanta gente para defender tu país?”, concluyó De Felippe.

Fuente: Clarín

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