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Buen triunfo de Boca ante Central en la “Bombonera”

Buen triunfo de Boca ante Central en la “Bombonera”

El Xeneize ganó un partido muy peleado ante Central: Izquierdoz y un golazo de Fabra le dieron la victoria por 2-1.

No fue inocente. Esta vez, Boca fue todo menos eso: peleó, batalló, discutió, marcó la diferencia en el momento justo, la amplió con un golazo made in Fabra y cuando tuvo que defenderla, lo hizo con oficio. Tampoco fue inocente su técnico. A Battaglia, esta vez, no podrán decirle que no leyó el partido: acertó en los cambios (sobre todo con el ingreso de Ramírez en el segundo tiempo), más allá de que fue el gol de Izquierdoz el que abrió el partido. Justo el Cali, el hombre de la polémica con Riquelme, marcó el camino del triunfo. Por eso, por todo, el Xeneize le ganó 2 a 1 a Central, se posicionó en la zona B y recuperó algo de paz.

Boca, en efecto, cambió sustancialmente en el segundo tiempo. Sería injusto decir que la salida de Salvio le hizo bien. Pero es cierto que Toto no termina de encontrar su lugar y que por eso Battaglia lo sacó en el entretiempo. La realidad es que con el ingreso de Ramírez, todo fue mejor. O por lo menos, el equipo se sintió más cómodo con él, porque Villa pasó a la derecha y por ahí (por la banda que transitó el ex Lanús en el PT), lastimó mucho más. Pero en definitiva, lo que empezó a modificar la historia fue el gol del Cali, el 1-0 de cabeza, a los 5’ del ST.

A partir de ahí, Boca se tranquilizó. O mejor dicho, se soltó. Había estado muy estático en el primer tiempo. Previsible en sus movimientos, estructurado en sus posiciones, sin vuelo en sus hombres claves, casi no pateó al arco. Su mayor aviso fue en el final de esa etapa, casi un anticipo de lo que pasaría en el segundo: un cabezazo del Cali que terminó tapando Servio.

Y encima, para poder sacar ventaja después, necesitó otra vez de Rossi. El arquero, especialista en penales, lo volvió a salvar por esa vía. En realidad, hizo justicia por guante propio, ya que le habían cobrado a él un penal a Gamba que no fue (no lo toca en ningún momento). Vecchio le pegó fuerte, pero el 1 xeneize acertó y, como en la Copa Argentina y en los superclásicos, se volvió a convertir en héroe.

Todo eso permitió que Boca fuera otro en el segundo tiempo. Lo dicho: acertó Battaglia con la elección de Ramírez, que tuvo una chance de gol clarísima, un remate en el punto del penal tras asistencia de Fabra que tapó Servio. Antes, también se lo había perdido Villa, quien la quiso picar tras un pase de Benedetto y la tiró afuera. El local, que en Vélez tuvo el apoyo de su gente, no mereció terminar tan apretado: tuvo situaciones para ganar con mayor tranquilidad, la que parecía haber encontrado con el golazo de Fabra en el 2-0, a nueve minutos del final.

El colombiano, en efecto, parecía haber liquidado el partido con una jugada con su firma de calidad. Inició una pared con Molinas, fue a buscar la devolución y dentro del área, enganchó y definió con tres dedos al palo más lejano de Servio. Una resolución magnífica que hasta aplaudió en el palco el propio Juan Román Riquelme. Pero, claro, Frank luego cerró el combo que lo caracteriza: cinco minutos después de su obra maestra, falló en el cierre, Torrent metió el centro y llegó el 1-2 de Martinez Dupuy.

Boca, igual, lo aguantó bien. Y además de su segunda victoria al hilo, se llevó la sensación de que el 4-4-2 con Ramírez le queda mejor que el 4-3-3 con Salvio. Y que, jugando así, ya no tiene nada de inocente…

Fuente: Olé

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