El Al-Ain goleó y será el rival de River en semifinales del Mundial de Clubes

El Al-Ain goleó y será el rival de River en semifinales del Mundial de Clubes

El anfitrión venció 3-0 con mucha superioridad al Esperance de Túnez, campeón de Africa, y será el equipo que se medirá con los de Marcelo Gallardo en el debut de los de Núñez en el Mundial de Clubes, el martes.

Hay que ver a los hombres con sus túnicas cantando, subiendo y bajando sus teléfonos, exultantes, felices. Mismo en el palco principal del Hazza Bin Zayed Stadium, donde Gallardo y el resto de la delegación se encontró con un equipo de blanco, el local, el Al Ain, que lo empezó a ganar en el arranque, dio otro zaprazo con una contra genial para el 2.0 y la estocada llegó en el segundo tiempo.

Así se viene un rival de blanco el martes a las 13, como previa de lo que podría ser una final con el Real Madrid el sábado 22.

Al Ain viene corriéndola de atrás, remontando un 0-3 en el primer partido. Y contra los tunecinos del Esperance fue mejor de principio a fin, con el estímulo que contagió su gente. Claro que eso no es presión para River, el ambiente es más festivo que de olla a presión que se puede sentir en un estadio sudamericano, como en Brasil.

¿Qué es este equipo de Emiratos Arabes Unidos que ganó bien y tendrá por delante el partido más importante de su historia? Un equipo que se para con un 4-4-2 bien marcado, con un líder en el fondo como el veterano capitán Ismail Ahmed, el segundo central, la voz de mando; un doble cinco que las pelea todas (Doumbia y Shottani) y dos delanteros movedizos, el brasileño Caio (hecho en Japón, falló en la definición) y Elshahat, que juega en la selección de Egipto. Al Ain no jugó con un 9 como faro ya que al banco fue el mundialista Berg (venía de estar engripado), que estuvo para Suecia en el Mundial, y entró en el final.

Un gol fue de cabeza, con la gran complicidad del arquero tunecino. El segundo fue una gran contra, con tres toques y una definición de museo de Elshahat, y el tercero fue también una gran jugada colectiva que terminó con pase de Caio a Alhbabi para un festejo grupal a pura fiesta.

Lo que vieron los jugadores de River es además un equipo aguerrido con el doble 5 metedor, corredor, entusiasta. Claro que, como explicaban desde el bunker millonario tras el partido del debut, saben que en el fondo no dan garantías. El Esperance arrancó rápido abajo, no supo apurarlo y le llegó poco, casi no probó al arquero que fue figura en el primer triunfo.

Fuente: Olé

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