El Gobierno tiene el desafío de revertir rápido el malhumor social: la apuesta es a la desinflación y el repunte del consumo
El Presidente pide paciencia, pero los índices de confianza muestran un malestar creciente. El riesgo país quedó lejos de perforar los 500 puntos y los mercados se adelantan a lo que sería la disputa de fondo en 2027: Milei vs Kicillof
Nadie pone bajo sospecha los índices de confianza del consumidor y en el Gobierno. Ambos son elaborados por la Universidad Di Tella y Poliarquía. En abril arrojaron una caída de 5% y 12% respectivamente, reflejando con claridad un incremento del malhumor social y desaprobación a la gestión. El dato impactó entre los inversores, porque perciben una señal de alerta para el futuro de Javier Milei.
Aunque estas encuestas no dan detalles sobre los motivos específicos de subas o bajas, no resulta tan difícil explicarlos. En este caso posiblemente haya tomado preponderancia el pico de inflación de 3,4% en marzo, junto a la caída del poder adquisitivo de los salarios del sector privado en los últimos meses. A ello se sumaron el crecimiento de escándalos como el caso Libra y la ofensiva contra Manuel Adorni.
Para la mirada de los mercados es irrelevante si el jefe de Gabinete se pagó o no un pasaje de avión a Aruba o Punta del Este para viajar en familia. Pero pasa a ser un tema muy importante si la consecuencia del escándalo es una caída de la imagen presidencial.
¿Reelige o no reelige?
Lo que al final del día se analiza es si Milei tiene realmente altas chances de conseguir la reelección el año que viene. Y nadie hoy está en condiciones de poner las manos en el fuego. El tema empieza a mencionarse en los informes de bancos, Alycs y consultoras económicas.
“Con la imagen negativa del gobierno subiendo en todas las encuestas de opinión y barajándose un ballotage con Kicillof como un evento posible en 2027, no puede descartarse ruidos cambiarios y financieros incluso con abundancia de dólares”, describieron desde la consultora LCG.
“Esta incertidumbre -agregaron- parece estar pesando más que las garantías conseguidas de organismos internacionales para cerrar el programa financiero en dólares”.
Desde la Alyc IEB también alertaron que “los niveles de confianza en el Gobierno volvieron a niveles de septiembre de 2025. Este análisis resulta particularmente útil como indicador de aumento del riesgo político de cara a las elecciones presidenciales de 2027”.
La última colocación de bonos de corto plazo en dólares por parte del Tesoro así lo reflejó. El Bonar 2027 se colocó esta semana a un tasa del 5,16% anual en dólares. Pero por el Bonar 2028 hubo que pagar un rendimiento mucho mayor de 8,77%. La diferencia abrupta entre ambos es exclusivamente la prima de riesgo político, o sea la incertidumbre respecto a quién estará gobernando luego de las elecciones.
Duro de bajar
El riesgo país no hizo más que reflejar estas dudas. Mientras que los principales índices de Wall Street tuvieron su mejor mes desde la salida de la pandemia (subieron 10% en promedio y volvieron a niveles récord), el riesgo país tuvo una caída muy leve desde 612 puntos a 580 a fin de abril.
De todas maneras, desde IEB consideran que en la medida que se siga aclarando el panorama respecto al pago de deuda hasta fin de 2027 el riesgo país debería comprimir a niveles de entre 450 puntos y 500 puntos básicos.
Fernando Marull apuntó en la misma dirección en relación a los interrogantes que empiezan a pesar en las decisiones de inversión. “En los próximos meses debería ayudar a mejorar el apoyo con un rebote de la actividad y de los salarios. Hoy la gran pregunta es si a Milei le alcanza para reelegir en 2027”.
Algo que le juega a favor al Gobierno es que el escenario de una crisis de tercer año como la que sufrió Mauricio Macri está prácticamente descartado. Las filas de camiones en el puerto de Rosario son la mejor prueba gráfica de la gran cosecha gruesa y la próxima liquidación de divisas.
En ese escenario y en medio de un estricto control de agregados monetarios por parte del Gobierno parece difícil que se produzca una corrida cambiaria como la que sepultó al Mauricio Macri en 2018.
Sin embargo, “evitar” una crisis que nunca se produjo no alcanza para seducir a los votantes. Tampoco la reflexión de Luis “Toto” Caputo durante la ExpoEFI 2026: “Logramos sortear dos crisis, una interna en las elecciones legislativas y otra internacional por la guerra”. De vuelta, evitar lo que no sucedió es una idea abstracta para la mayoría de los que votarán en 2027.
El argumento de las crisis evitadas sí tuvo buen resultado en las legislativas de 2025. Pero en aquel momento se había logrado apagar el incendio de una inflación que llegó a correr al 300% anual, que el Gobierno consiguió reducir al 30% en solo un año y medio.
Ya en más de una oportunidad Milei pidió “paciencia” y reconoció que hay sectores muy afectados por los cambios en las reglas de juego. Por eso, ahora el objetivo es que el crecimiento empiece a sentirse en “la calle”.
Compra de dólares
Desde el punto de vista del funcionamiento del mercado cambiario, el primer cuatrimestre fue óptimo. El Central compró cerca de USD 7.000 millones, muy por encima de las previsiones. Y es muy probable que incluso acelere las compras diarias en mayo y junio, a partir de la liquidación de la cosecha gruesa. El jueves antes del feriado, por ejemplo, adquirió USD 207 millones y es posible que estas cifras se repitan casi a diario en las próximas semanas.
Los malos datos de inflación y actividad ya quedaron atrás. A partir de ahora se verán mejores cifras en ambas variables. Luego del pico de 3,4% en marzo se espera que el índice de abril arroje un nivel apenas superior al 2,5%. Y la expectativa es que en mayo baje otro escalón para acercarse al 2% ó incluso algo menos.
La caída de más de 2% de la economía en febrero habría sido revertida en buena medida en marzo y en abril. La gradual mejora de los ingresos y la baja de la tasa de interés volverían a darle algo de impulso al consumo. La cuestión hacia adelante es a qué velocidad podría darse esta mejora y si será sostenible en el tiempo.
Datos de abril, casta y brotes verdes
Algunos de los primeros datos conocidos de abril no son contundentes. Cayó la venta de autos un 13% interanual, pero voló 51% la de motos, en parte por la baja de las tasas y algún incremento en líneas de financiación.
Al Gobierno probablemente ya no le alcanzará con seguir hablando contra la casta o asustando con la vuelta del kirchnerismo. Precisará mostrar en lo que resta del mandato que el esfuerzo de bajar el gasto, mantener el superávit fiscal y una política monetaria ordenada genera sus frutos, además de la estabilidad cambiaria.
Si esos “brotes verdes” no aparecen con cierta firmeza, entonces las turbulencias preelectorales llegarían mucho antes de lo esperado. Y el mercado ya lo empezó a descontar con precios de activos, especialmente bonos, que no reflejan los esfuerzos que el Gobierno viene haciendo dar previsibilidad y asegurar los futuros pagos de la deuda.
Fuente: Infobae

