Insólito: Milei pide apoyo a Biden, y ahora apoya que Trump sea “presidente de nuevo”
Tras recibir al enviado de Biden en Buenos Aires, Milei abrazó como un fan a Trump en la cumbre conservadora de la CPAC en Washington. Entretelones del encuentro en el que el presidente argentino tomó partido.
Casi una hora y media después de lo previsto, cuando el reloj ya marcaba las 4:30 pm de Washington D.C., la canción God Bless The U.S.A. de Lee Greenwood anticipaba la aparición de Donald Trump. Ovacionado, el ex mandatario comenzó su discurso agradeciendo la presencia de algunos de los líderes internacionales y referentes conservadores estadounidenses que pasaron por el Congreso.
El primero en recibir un saludo fue el presidente argentino Javier Milei. “Quiero agradecer al presidente de la Argentina, que tuvo mucha publicidad. Es un gran señor, es MAGA. Make Argentina Great Again. Gracias Javier Milei, muchas gracias, es un gran honor tenerte aquí”, dijo en un juego de palabras con “Make America Great Again”, su motivo desde el ingreso en la política.
La Conferencia de Acción Política Conservadora finalizó en Washington con la participación estelar del (casi) seguro candidato por el partido Republicano y del presidente libertario de la Argentina. Primero habló Trump, porque tenía que viajar a Carolina del Sur para recibir los resultados de la primaria que lo dejará aún más cerca de ser el elegido del GOP. Milei habló después. Los discursos de ambos no podrían haber sido más opuestos.
Trump repasó anécdotas grandilocuentes de su presidencia y se dedicó a castigar a Joe Biden, a los medios y a la política de fronteras abiertas de la administración demócrata. “Biden es una amenaza para la democracia”, afirmó. “Me imputaron más que a Al Capone. Esto pasaba en repúblicas bananeras, en países del tercer mundo”, se quejó. Por momentos sin un eje articulador claro, Trump habló durante una hora y media.
Milei, en cambio, dio un speech leído en español y economicista. Tras un MAGA desatado, la performance del argentino resultó algo anticlimática.
Antes de que se presentara el presidente libertario, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich paseó por el Gaylord National Resort & Convention Center. “Como gobierno argentino no tenemos intromisión en la campaña de Estados Unidos. Como gobierno tenemos relación con EEUU sea quien sea el presidente. Milei viene hace muchos años a esta conferencia, fue ayudado por la gente de acá, entonces le parecía un acto de honor estar acá”, explicó ante LPO.
Se refería al equilibrio parcial que ensaya el gobierno argentino. Porque 24 horas antes del encuentro con Trump, Milei recibió en Buenos Aires al enviado de Joe Biden. El poderoso Secretario de Estado Anthony Blinken. Consultado sobre si Milei se iba a reunir con Trump, Blinken respondió: “No puedo hablar de su agenda, eso depende él”.
El encuentro finalmente se concretó. Ocurrió detrás del escenario y duró un minuto y medio. Fue antes de que Milei saltara al escenario, mientras el brasileño Eduardo Bolsonaro hablaba al público. Con la clásico YMCA de Village People de fondo, Milei se tiró encima de Trump como un fan. “¡Señor Presidente”, le dijo, antes de saltarle encima y palmearle la espalda. La efusividad del outsider libertario intimidó a Trump, quien se echó para atrás. “Es un placer muy grande y un honor conocerlo. Estoy feliz”, le dijo. “Usted es un gran presidente” y le agradeció “por ser tan generoso conmigo”. “Fue un gran presidente, y espero que lo vuelva a ser”, le pidió Milei. “Gracias, te lo prometo”, respondió Trump.
Cuando ambos posaron para la foto, Trump y Milei recitaron sus eslóganes a los gritos: ¡Make Argentina Great Again! y ¡viva la libertad carajo!”. El mano a mano evidenció que Trump es el favorito del presidente argentino en medio de la campaña estadounidense.
La actividad en el hotel de Maryland comenzó temprano con el ya tradicional recitado del preámbulo de la constitución de los Estados Unidos, las estrofas del himno nacional y una plegaria a Dios. Sobre el escenario, una enorme pantalla definía desde un primer comienzo el motivo de este último día de cierre: “Donde la globalización viene a morir”.
Globalización, seguridad, migración y fuertes críticas al partido demócrata y, en especial, al actual presidente Joe Bien fueron el punto común de la mayoría de los discursos.
Rápidamente el salón y, especialmente los pasillos del centro de convenciones, comenzaron a llenarse de vida con los asistentes de todo el país que concurrieron al encuentro anual de la Unión Conservadora Estadounidense. En el interior del recinto la actividad se mantuvo a ritmo frenético hasta la hora prevista para la intervención de Trump. Entre discursos encendidos y charlas de living, la mañana transcurrió como una eterna transición a la espera de Trump. Kari Lake, candidata a Senadora por Arizona, una de sus posibles acompañantes fue una de las apariciones fuertes.
Lake, al igual que el resto de los oradores del encuentro no ahorró elogios para Trump: “Es el hombre que necesitábamos en el 2017 y es exactamente el hombre que necesitamos hoy”, afirmó despertando aplausos y gritos de apoyo de la audiencia.
El Trump argentino
En los pasillos del centro de convenciones, la presencia de Milei era uno de los atractivos más esperados por los asistentes. “Es el Trump argentino”, aseguró Antony Ve, quien viajó desde Nuevo México para el encuentro. Su estilo particular lo ha hecho destacarse entre otras de las figuras internacionales más tradicionales que participaron en los primeros días del encuentro. “Es un faro de luz e inspiración para los defensores de la libertad en todo el mundo”, explicó entusiasmado, quien forma parte de un grupo de defensores de los detenidos el 6 de enero en la toma del Capitolio.
Mientras tanto, el discurso de Trump se centraba en la crisis migratoria. Una vez más, prometió la deportación más grande de la historia. Aseguró que hay hoy cerca de 18 millones de personas que podrían ser enviadas de regreso a sus países. Y luego se burló de Biden, a quien imitó hablan como un anciano senil y moviéndose en cámara lenta.
El salón desbordó de gente durante toda su aparición. Y sin embargo los pasillos exteriores también hervían. Fuera de lo político, el predio combinaba motivos religiosos con mensajes antiglobalización. Sobre uno de los laterales, una mujer pinta, en vivo, una combinación de motivos religiosos y políticos mientras suena el Aleluya a todo volumen. A su lado, otra mujer reclama por la libertad de las personas detenidas por la toma del Capitolio del 6 de enero, a su lado tres mujeres vestidas con remeras provida. ¨Tenemos que defender la vida de los niños por nacer”, agrega una entrando al auditorio.

Desde el atril, Trump continuó con sus críticas a la administración actual. Cuestionó el manejo presupuestario vinculado a la guerra en Ucrania y exigió un mayor apoyo. Rápidamente volvió a mencionar la seguridad y la situación en la frontera sur. Sin detenerse demasiado en su posible incursión en las elecciones, Trump se definió a sí mismo como un “político disidente”. “Estoy aquí como su ex presidente pero, ojalá también como su futuro presidente”, expresó despertando ovaciones desde las tribunas.
“Nuestro país está siendo destruido. Yo soy su camino de regreso a la libertad”, aseguró, para concluir ovacionado por la audiencia.
Sonriente y afusivo, Milei subió al escenario después de haber logrado el encuentro con Trump, la imagen por la que viajó a los Estados Unidos. Fue recibido con gritos de “La libertad avanza” por parte de la audiencia y se permitió presentarse con su característico “Yo soy el león”. Y agregó “Lindo día para hacer temblar a la izquierda”, cosechando apoyos de la audiencia.
Su discurso de una hora se dividió en dos grandes momentos. La primera parte enfocada en los fundamentos técnicos que, según él, hacen que occidente y el capitalismo estén en riesgo. En un segundo momento se enfocó en cuestiones políticas.
“El socialismo, en ninguna de sus versiones puede funcionar”, aseguró el presidente cosechando aplausos y ovaciones del público. “Cuanto más estado hay, más distorsión hay, más violencia hay y menor funciona el sistema”, sostuvo”.
Luego de una explicación técnica sobre su visión económica Milei se refirió a las variables políticas que, según dijo, favorecieron ese sistema e impiden la transformación que intenta llevar adelante en la Argentina: “Nos encontramos con grandes resistencias por parte de los beneficiarios de este sistema decadente que empobrece a los argentinos de bien en favor de la casta corrupta” agregó.
“La casta corrupta se compone de políticos ladrones que ponen sus privilegios por sobre los argentinos, empresarios prebendarios que hacen negocios con los políticos corruptos, por medios de comunicación corruptos, que están enojados porque les eliminamos la publicidad oficial, los sindicalistas que se ocupan de sus negocios y no de la gente, y de los profesionales que los defienden y profesan la religión del estado.” “No nos vamos a rendir de hacer Argentina grande otra vez”, aseguró.
Cerca de su cierre, y en uno de los pocos puntos de contacto con los temas de las exposiciones anteriores se refirió a la “agenda asesina del aborto que podemos rastrear a los antiguos egipcios queriendo exterminar a los judíos”, dijo.
“No entreguen su libertad. Peleen por su libertad. Si no pelean los van a llevar a la miseria”, dijo para terminar.
El evento fue cerrado por el referente y publicista conservador Steve Bannon quien en un discurso duro sostuvo las denuncias de fraude en las elecciones de 2020. Con apoyo de la audiencia, aseguró que Trump es el legítimo presidente de los Estados Unidos.
Fuente: Lapoliticaonline

