Un día como hoy nacían las Olimpiadas de la Escuela de Agricultura

Un día como hoy nacían las Olimpiadas de la Escuela de Agricultura
12 de agosto de 1966 nacen las Olimpiadas de la Escuela de Agricultura. Legado del espíritu deportivo joven alvearense.
Fuente: Crónicas Departamentales
En el lejano 1965, una brillante idea de la mano de quien es uno de los máximos referentes y precursores del dinamismo propio que supo cultivar la Escuela de Agricultura, don Valentín Higinio Rodríguez, dio origen a estos juegos deportivos intercolegiales que ya han ganado un lugar de privilegio en el calendario nacional e internacional en eventos de este tipo.
Todo nace de algunas charlas que se fueron dando en el hogar de otra precursora esencial, doña Elsa Martín de Torti, y mediante la necesidad de ir dotando a aquella joven institución escolar de un sentido amplio e integral a la formación de los jóvenes que asistían a la misma y del departamento.
A la vez, y mediante reuniones con los alumnos del último año del ciclo lectivo, se les pidió que de ellos mismos surgieran posibilidades de organización de una actividad de este tipo y que además originase algún tipo de ingreso económico para ser utilizado en su viaje de egresados. Entre aquellos alumnos pioneros de las siempre vigentes olimpiadas podemos mencionar a: Julio Zaragoza, Juan Carlos Raich, “Quitito” Valdés, Ana María Toyoshima, activos y movedizos, los alumnos de la querida Escuela de Agricultura ponen manos a la obra y rápidamente las ideas fluyen como en un vendaval. Entre ellas, la de realizar estos juegos en el mes del aniversario departamental, agosto, consigna que se ha mantenido a lo largo de décadas, y que coinciden con el aniversario de la creación de la institución madre que cobija a este colegio de educación media local, la Universidad Nacional de Cuyo.
Es así que el 12 de agosto de 1966, se llevó adelante aquella primera edición que tuvo como disciplinas: fútbol, básquet, pelota al cesto, tiro, rugby, softball, atletismo y new camba ll (vóley con retención), se desarrollaron durante seis días a pura actividad en las sedes del Club Ferrocarril Oeste y el Tiro Federal Argentino de General Alvear.
En aquel primer año se disputaron una serie de encuentros, entre cursos de la misma institución, para a partir de la tercera edición, comenzaron a llegar las primeras escuelas invitadas, como las pampeanas, que fueron campeonas de pelota al cesto en 1968. Por el año 1970 llegaron escuelas de Córdoba y de Buenos Aires.
Por aquellos años, y algunos vecinos al colegio lo rememoran, la vieja estación del Ferrocarril del Oeste, ubicada en Alvear Oeste, era un punto de reunión multitudinario, en esta fecha de agosto, a la llegada de cientos de jóvenes para participar del evento deportivo juvenil mayor del departamento. Aquellos grupos de adolescentes, en las décadas de 1960-1970, trasponían los andenes detrás de las vías, donde a las pocas cuadras los esperaba el arco trapezoidal, sello indeleble de la institución, el que los invitaba cada jornada a participar de aquellos juegos.
En la quinta edición, y por primera vez, la antorcha olímpica unió la Parroquia Sagrado Corazón con la Escuela de Agricultura en una posta realizada por los estudiantes.
Las disciplinas cada vez eran más variadas, el interés que despertaba, ya no solo de la comunidad educativa local, en toda la sociedad alvearense y la relevancia que iban obteniendo, hicieron que los comerciantes locales vieran en ellas una oportunidad más que interesante para apoyarlas comercialmente a través de sendos auspicios tanto en las instalaciones donde se desarrollaban sino que también en los mismos equipos estudiantiles que participaban.
Las familias del alumnado de la Escuela de Agricultura, se comprometían en estos juegos intercolegiales, prestando sus viviendas como alojamientos de estudiantes que llegaban ávidos de participar de los mismos a nuestro departamento. Era habitual observar una gran cantidad de padres movilizados en las instalaciones escolares a la par de los alumnos, alternando en cada detalle que requería la organización de las olimpiadas, mística que aún hoy permanece inalterable y que ha caracterizado a estas legendarias competencias anuales.
Quienes forjaron este gran evento, supieron dar una forma de trabajo, de planificación y conducción y de responsabilidad en los jóvenes alumnos de la escuela que ha permitido que las mismas, año a año se desarrollen y vayan incorporando nuevas facetas a lo realizado.
Las Olimpiadas de la Escuela de Agricultura, han sido declaradas de interés departamental, en el año 1990 declaradas de interés provincial y desde el año 1996 fueron declaradas de interés nacional por una resolución del Ministerio del Interior de la Nación. Además de estar incorporadas en el calendario de eventos de nuestra provincia. Acontecimiento que convoca a miles de personas, entre organizadores, deportistas y público asistente, y se ha convertido en una cita determinante en el programa de acciones locales que ha posicionado a nuestro departamento en el país.
En la actualidad la mayor parte de las actividades, se desarrollan en el complejo deportivo del mismo colegio, lleva el nombre de Salvador “Badi” Calafat, exdirector del establecimiento y uno de los más grandes impulsores de las olimpíadas y un hombre fundamental en la historia de la institución.
De su cantera surgieron grandes deportistas alvearenses que supieron escalar a lo más alto del deporte nacional e inclusive hasta darle a sus carreras ribetes internacionales, como es el caso de Marcelo Schmidt, deportista de élite internacional en hándbol y que en el año 1988 fuera merecedor del premio Olimpia de Plata en su rubro, quizás el máximo galardón en nuestro país para un deportista. Juan Pablo Alanis, otro eximio deportista alvearense surgido de la Escuela de Agricultura y del seno de estas olimpiadas, quien integró la selección juvenil de vóley durante tres años y luego la selección nacional de este deporte y llegando a ser un destacado referente, otro joven talento que dio sus primeros pasos deportivos en las álgidas competencias en el cilindro cubierto de calle Marqués de Aguado, en Alvear Oeste, fue Agustín Loser quien en la actualidad se destaca en la selección mayor de vóley de nuestro país, tras un intenso paso por las selecciones menores donde sus actuaciones nunca pasaron desapercibidas, hoy instalado en la ciudad de Buenos Aires y recorriendo el mundo merced a su calidad deportiva.
Sus olimpíadas son reconocidas en distintos puntos de la geografía mendocina, en otras provincias y en algunos países vecinos como Chile y Uruguay, no solo por su valor en lo deportivo, sino en el compañerismo, solidaridad y como ejemplo de amistad. Es probable que sus primeros organizadores ni siquiera hayan imaginado la gran repercusión y la proyección que iban a alcanzar estas competencias. Las Olimpiadas de la Escuela de Agricultura son una tradición puramente alvearense y una fiesta que excede lo estrictamente deportivo, en donde se comparten momentos imborrables para cada uno de los participantes.