Lluvia de goles en Mendoza

Lluvia de goles en Mendoza

El Tomba y el Rojo jugaron un partidazo. Igualaron 3-3, un resultado que no le sirvió a ninguno.

Mientras en Mendoza se celebraba la fiesta de la vendimia, en el Malvinas Argentinas hubo un festival de goles. Godoy Cruz e Independiente armaron un partido atractivo para la vista de los ajenos y algo de sufrimiento para los propios. Igualaron 3 a 3. Y el empate final quizás tuvo un mejor sabor para el equipo de Avellaneda, dado que corrió de atrás en el marcador durante todo el partido y al menos se llevó algo de su visita a la provincia cuyana.

Más allá de esa sensación positiva con la que Independiente pudo haberse ido de Mendoza, una tierra siempre difícil, ya que allí apenas ganó una vez en su historia, dado que pudo resistir de pie e ir a buscar luego de quedar abajo tres veces en el marcador, Eduardo Domínguez se llevó varias cosas para revisar de cara a los próximos encuentros.

Es que Independiente no encuentra un funcionamiento que lo sostenga. En la mitad de la cancha la estructura se resiente y la defensa no tiene solidez. Entonces, apuesta a la pelota parada. Y ese aspecto se nota que está trabajado. Dos de los tres goles del Rojo vinieron por esa vía. El del 1-1 y el del 3-3. En el primero, arremetió Benavídez, luego de que la pelota quedara picando en el área chica. Y en el tercero, Benegas puso la cabeza. Ambas jugadas contaron con la exquisita pegada de Lucas Rodríguez.

Puro vértigo: el Tomba y el Rojo armaron un partido de ida y vuelta con seis goles.
Foto: TélamPuro vértigo: el Tomba y el Rojo armaron un partido de ida y vuelta con seis goles. Foto: Télam

Si Independiente tuvo que remontar el partido tres veces, en gran parte fue por sus falencias de mitad de cancha hacia atrás. A Romero le ganaban con facilidad y cada pase entre líneas de Godoy Cruz era una daga para la defensa visitante. Pero también hubo méritos del conjunto mendocino.

El equipo de Diego Flores dio cátedra del ataque al espacio. Con movimientos rápidos, desmarques y precisión en los pases, logró ocupar los huecos que quedaban en la última línea de Independiente para lastimar. Sucedió en las jugadas de los tres goles del “Tomba”.

En el primero, cuando Bullaude llegó desde atrás para capturar en el área un centro desde la izquierda y definir como “9” de volea; en el segundo, Salomón Rodríguez pivoteó, Acevedo metió un pase en el callejón entre Vigo y Barreto y Bullaude se metió entre medio de ellos con un pique en diagonal y definió; y en el tercero, otro pase largo, esta vez a Salomón Rodríguez, quien llegó antes que Bacchia y el arquero de Independiente, apresurado, le cometió penal, que luego Ojeda cambió por gol.

El partido parecía favorable a Godoy Cruz. Porque el conjunto local era más claro para crear jugadas de ataque y para resolver. Pero Independiente tuvo fortaleza para no caerse. Y los cambios le trajeron soluciones a Domínguez. Otra vez, como contra Boca, el empate llegó cuando más hombres de ataque había en cancha.

En la tarde mendocina, un mendocino se destacó en el Rojo. Benegas, justo en su tierra natal, entró para llevarse todo por delante y le metió el centro a Márquez (ambos habían entrado un minuto antes) para que empujara la pelota de cabeza en el 2-2. Luego, como ya se mencionó, estampó el 3-3 con un cabezazo propio.

Le cuesta ganar a Independiente. Pero, al menos no pierde. Lo cachetean. Pero también pega. Y va sumando. Estará en Domínguez y en sus jugadores con cual parte del vaso quedarse. Eso sí, para entusiasmarse con algo más tendrá que mejorar bastante su funcionamiento.

Fuente: Clarín

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